martes, 19 de junio de 2012


LOS CUATRO
El olor a batalla era muy fuerte. Por un lado los cuatro: el Cabeza, el Piernas, el Brazo y Sodot.
Frente a ellos estaba Onugnin, un ser oscuro vestido de oscuro que en las batallas asustaba por el intenso olor a azufre que emanaba de su cuerpo. Pero si algo atemorizaba eran sus ojos: rojos y fríos. Alrededor de él estaba su ejército de soldados…muertos.
La batalla dio comienzo. Los soldados de Onugnin avanzaban en hordas, sin pensar. Los cuatros los enfrentaban con sus espadas y los iban degollando a medida que llegaban. Pero los soldados muertos crecían en número: cada vez que mataban a uno dos, por decirlo de alguna manera, nacía. Los cuatros se dieron cuenta que iba a ser una batalla muy difícil. Sodot le ordeno a cabeza: “ponte a trabajar”. Cabeza se apartó de la batalla, se sentó y puso a funcionar su cabeza. Entonces ideó un plan. Se acercó a sus compañeros y se los explicó.
Así fue como Piernas empezó a correr alrededor del ejército enemigo moviendo sus piernas con una velocidad tal que era imposible verlo. No solo era velocidad, también era la fuerza de sus piernas que lograron que los soldados muertos quedaran encerrados en una especie de isla de la que no podían salir porque Piernas había construido con sus piernas un profundo foso (como el que rodea los castillos).
Mientras Piernas construía su foso, Brazos usaba sus brazos para arrancar (de raíz!!!) los enormes árboles que estaba cerca de el. Una vez que los arrancaba, nuevamente usando la gran fuerza de sus brazos, los enviaba adentro de la isla que Piernas esta armando.
Todos los soldados muertos estaban dentro de esa isla llena de árboles. Entonces Sodot agarró una de sus flechas, la empapó en aceite, la prendió fuego y la envió para la isla. Repitió esta operación hasta que dentro de la isla los árboles formaban una gran fogata. Los soldados muertos volvían a morir y también los dos que nacían porque enseguida se prendían fuego. Poco a poco la isla se quedó sin soldados muertos. El único que se escapó fue Onugnin.
Los cuatro se sentaron se pusieron a tomar unas cervezas para festejar la victoria. Sodot tomaba muy lentamente. Estaba pensado. Finalmente dijo: “algo me preocupa y es que Onugnin se escapó. Esto no ha terminado”. Se quedó mirando el sol que se ocultaba, sin tomar cerveza. Cabeza, Piernas y Brazos se acercaron y lo imitaron…


Primera parte
Escrito : sodot

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